La inteligencia artificial dejó de ser una idea lejana para convertirse en parte de la vida diaria. Desde recomendaciones en redes hasta herramientas de trabajo, su presencia es cada vez más evidente.
El debate ya no es si debemos usarla, sino cómo hacerlo de manera responsable.
Porque sí, puede facilitar muchas cosas… pero también plantea preguntas importantes sobre privacidad, empleo y creatividad.
Y entender eso es clave para no quedarnos atrás.