México está apostando cada vez más por la energía limpia, con nuevos proyectos solares y eólicos en distintas regiones del país. La meta es clara: reducir la dependencia de combustibles fósiles y avanzar hacia un modelo más sustentable.
Aunque el camino no es sencillo, especialistas coinciden en que estas iniciativas podrían generar empleos y atraer inversión extranjera. Eso sí, también existen retos en infraestructura y regulación que deberán resolverse.
El tema ya no es si se debe hacer, sino qué tan rápido se puede lograr. Y ahí está la verdadera presión.





