No basta con ser político

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No basta con ser “político”: cada cargo exige capacidades completamente distintas

Omega Vázquez

En México tenemos una mala costumbre política y social: meter a todas las figuras públicas en una sola bolsa y llamarles simplemente “políticos”.
Como si hicieran lo mismo.
Como si tuvieran las mismas responsabilidades.
Como si todos tomaran decisiones iguales o tuvieran el mismo nivel de impacto en la vida pública.

Y no. No es así.

Un diputado(a) no hace el mismo trabajo que un presidente, presidenta municipal. Un regidor, regidora, no tiene las mismas facultades que un secretario(a) de gobierno. Un dirigente partidista no ejerce funciones públicas, y un funcionario ejecutivo no legisla.

Parecería algo obvio, pero en la práctica no lo es. Basta escuchar cualquier conversación cotidiana para notar que gran parte de la población desconoce qué puede exigirle realmente a cada figura pública. Y eso es grave, porque cuando una sociedad no entiende cómo funciona su gobierno, también se debilita su capacidad de exigir resultados.

Por eso creo que hace falta hablar más de cultura política de manera clara, sencilla y útil.
No para complicar la política.
Sino para entenderla mejor.

El Poder Legislativo: representar y crear leyes

El Congreso del Estado es una casa de representación. Ahí convergen diputadas y diputados que representan regiones, municipios, sectores sociales e incluso causas específicas de la población.

Su trabajo principal no es administrar dinero público ni ejecutar obras. Su función es legislar: proponer, modificar, analizar y aprobar leyes que impacten la vida pública.

Un legislador, una legisladora debe entender problemas sociales, construir acuerdos, debatir ideas y traducir necesidades ciudadanas en normas jurídicas.
Debe tener capacidad de representación, negociación y visión de largo plazo.

Las y los diputados no pavimentan calles, no administran policías municipales ni operan programas públicos. Su responsabilidad es generar el marco legal que permita que las instituciones funcionen mejor y que los derechos de la población estén protegidos.

Y sí: legislar también requiere un perfil específico.

El Poder Ejecutivo: tomar decisiones y administrar recursos

En cambio, el Poder Ejecutivo funciona de manera completamente distinta.

Aquí hablamos de quienes ejecutan decisiones públicas: presidentes municipales, gobernadores, titulares de dependencias, directores y funcionarios que administran recursos públicos para operar instituciones y brindar servicios.

Un alcalde o alcaldesa no solamente representa: administra.
Toma decisiones todos los días.
Coordina áreas.
Resuelve crisis.
Define prioridades.
Maneja presupuestos públicos.
Supervisa servicios.

Gobernar implica capacidad operativa, administrativa y de ejecución.

Y en los municipios existe además una figura fundamental que pocas veces se explica correctamente: el Cabildo.

¿Qué hacen los regidores?

Las y los regidores forman parte del Cabildo, que es el órgano colegiado donde se analizan, revisan y aprueban muchas de las decisiones del gobierno municipal.

Ahí se discute, por ejemplo, cómo se gastará el dinero público, qué proyectos avanzan, qué reglamentos se aprueban y cómo se supervisa el actuar del ayuntamiento.

Es decir: los regidores(as) no gobiernan solos ni administran directamente el municipio, pero sí tienen la enorme responsabilidad de vigilar, revisar y aprobar decisiones fundamentales para la vida pública.

Por eso tampoco es correcto pensar que todas las figuras públicas tienen el mismo trabajo o las mismas capacidades.

Entonces… ¿por qué importa entender esto?

Porque elegir perfiles públicos no debería parecer un concurso de popularidad.

No basta con que alguien sea conocido, tenga presencia mediática o experiencia en un área específica. La verdadera pregunta debería ser:
¿el perfil de esa persona corresponde al trabajo que busca desempeñar?

No es lo mismo construir acuerdos legislativos que administrar una ciudad.
No es lo mismo representar sectores que operar instituciones.
No es lo mismo debatir leyes que coordinar policías, servicios públicos y presupuestos.

Y entender eso como ciudadanos nos vuelve más responsables al momento de votar.

También nos ayuda a exigir correctamente. Porque difícilmente podremos evaluar a una autoridad si ni siquiera tenemos claridad sobre cuáles eran realmente sus facultades y responsabilidades.

La política también debe educar

Durante años, la política mexicana se ha concentrado más en las campañas que en la formación cívica. Poco se ha hecho para explicar de manera sencilla cómo funciona el Estado y qué papel juega cada figura pública.

Tal vez por eso seguimos confundiendo representación con administración, discurso con resultados y popularidad con capacidad.

Necesitamos una ciudadanía más informada, más crítica y más consciente de cómo funciona el poder público.

Porque cuando una sociedad entiende las diferencias entre legislar, gobernar, supervisar y administrar, también mejora la calidad de sus decisiones democráticas.

Y quizá entonces podamos dejar de hablar de “los políticos” como un concepto abstracto… para empezar a hablar, con mayor claridad, de responsabilidades públicas concretas.

Poner a todos en la misma canasta, no sirve de nada, excepto distribuir responsabilidades de unos cuantos a todos quienes ejercemos en la vida pública.

Una sociedad informada es una mejor sociedad.

Omega Vázquez Reyes
Activista y Periodista Moreliana.
Maestría en gobierno y políticas públicas.
posgrado en periodismo político
Posgrado en igualdad sustantiva.
Ex delegada de Economía del gobierno de México en Michoacán.