Rusia lanzó durante la madrugada de este martes uno de los ataques más intensos de los últimos meses contra Ucrania, dejando al menos 22 personas muertas y más de 100 heridas en varias regiones del país. La ofensiva ocurrió horas después de que el presidente de Rusia, Vladimir Putin, advirtiera sobre una “nueva dimensión” en el conflicto.
Los bombardeos impactaron principalmente las ciudades de Kiev, Dnipró y Járkov, donde misiles y drones alcanzaron edificios residenciales, centros médicos, infraestructura energética y otras instalaciones civiles. De acuerdo con autoridades ucranianas, entre las víctimas mortales se encuentran varios menores de edad y un jefe de bomberos que participaba en labores de rescate.
La Fuerza Aérea de Ucrania informó que Rusia lanzó al menos 73 misiles y 656 drones durante la ofensiva. Aunque las defensas ucranianas lograron interceptar gran parte de los proyectiles, numerosos impactos provocaron derrumbes, incendios y cortes de electricidad en distintas regiones del país.
Previo al ataque, Putin aseguró que el gobierno de Kiev había abierto un “nuevo capítulo” en el conflicto, en referencia a recientes acciones militares ucranianas en territorios ocupados por Rusia. Sus declaraciones fueron interpretadas como una señal de una posible escalada militar.
Por su parte, el presidente ucraniano, Volodymyr Zelenskyy, condenó los ataques y pidió a sus aliados occidentales reforzar el suministro de sistemas de defensa antiaérea para proteger a la población civil.
La nueva ofensiva se produce en un momento en que la guerra, iniciada por Rusia en febrero de 2022, supera ya los cuatro años de duración y continúa sin avances decisivos en el frente de batalla.





